viernes, 21 de diciembre de 2007

LO MEJOR DE LA NAVIDAD: LAS CENAS DE EMPRESA / CLASE

Me encantan esas cenas de empresa en las que al principio todos estan un tanto acorbadados, sin saber que hacer o decir; desconociendo si tienen que pelar una gamba con las manos o con cubiertos, esperando a ver como lo hacen el resto de sus compañeros, observando si piden todos vino o agua para decidir seguidamente qué harán ellos...

Luego, a medida que avanza la cena o comida, todo va cambiando; la gente se anima (según van bebiendo sus vinitos; casualmente), hablan más, se deshiniben, no observan que hacen los demás para poder elegir que van a hacer ellos a continuación; en definitiva, empiezan a ser todos tal y c0mo son el realidad, sin tapujos, vergüenzas ni timideces.

Observas como quien parecía el más tímido es aquel que en realidad las mata callando; el que te pone malas caras todos los días no es más que aquella persona que intenta ir de "notas", llamar la atención a toda costa y a cualquier precio; incluso si tienes que reirte de él, eso no importa siempre y cuando sea el centro de atención; quien va de majete es más falso que un billete de 7 euros;... y que las únicas personas que merecen la pena son aquellas que realmente están ahí cuando vas atrabajar con mala cara y se preocupan por como estás, incluso si esa mala cara se deba a que el día anterior has estado de juerga, las que te ayudan incluso en horas fuera de las laborales, aquellas pocas y contadas personas que son relamente tal y como las ves sin tener que aprentar nada delante de nadie según les convenga.

Si sigues fijándote en la gente, incluso si vas más perjudicado que ellos, podrás darte cuenta de que sólo tines dos opciones en esos encuentros que se producen pocas veces en el año, pero que son casi de obligada asistencia:

La primera de ellas es empezar a comerte el coc y darle vueltas al porqué de muchos comentarios, cuchicheos, comentarios al oído entre compañeros, gestos, malas caras,... En fin, amargarta la fiesta y los días siguientes ésta, sin entender nada, pero dándole vueltas a qué podían estar diciendo, qué has hecho para que digan o hagan una cosa en concreto,...

La segunda, y la mejor, es pasaratelo bien, reírte de las tonterias de los demás, pasar de sus gestos y comentarios y hacer lo que más te apetezca en cada momento sin preocuparte de qué dirano pensaran ellos, no haciendo caso a sus expresiones, palabras ni actos; es decir, pasarlo lo mejor posible y haciendo que toso te entre por un oído y te salga por el otro y que todos se den cuenta de que es así y que nadie te va a amargar ni la cena ni la vida; que si tienen algún problema contigo, que te lo digan directamente, pero que se dejen de tonterias y de hacer cosas que son de niñ@s de 15 años o incluso menos. Porque la vida son dos días y está claro que somos muchos los que no vamos a dejar que venga ningún jilipollas a jodernoslos ni a intentar amargarnos; porque valemos mucho más que eso y que ellos.

Con todo esto, sólo me queda decír una cosa, que si sois de esas personas que están cerca de tener una de estas estupendas en inolvidables cenas, opteis por la segunda opción, porque os puedo asegurar que es la mejor, yo he comprobado las dos y me quedo con la segunda; y seguro que si la probais no querreis volver a amrgaros por nada ni nadie.

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