sábado, 2 de febrero de 2008

¡Cómo decirlo, cómo expresarlo!

Hay momentos en la vida en que no sabemos como decir algo; puede que sea a cerca de nuestros sentimientos o de algo que nos ha ocurrido, que hemos pensado,... El caso es que no encontramos el momento ni la forma adecuada para expresar eso que ronda por nuestra mente; lo cual no podemos quitárnoslo de encima y tenemos la necesidad de sacarlo como sea; pese a que deseemos encontrar la manera más apropiada de comunicárselo a alguien y en la situación más idónea.
No logramos que esa idea salga de nuestra cabeza y pensamos a diario en ella, sin dejar de darle vueltas, sin poder evitar pensar en otra cosa que no sea eso, sin encontrar nunca la oportunidad de expresarlo, para comunicárselo a la persona que deseamos que lo sepa; tal vez porque le incumbe, puede que por desahogarnos con alguien, por no pensar tanto en ello, porque nos ayuden a encontrar una solución a ese pensamiento que guardamos desde hace tanto tiempo en nuestra mente. No sé, puede ser por muchos motivos; la cuestación es que queremos poder decírselo a alguien y no sabemos cómo.

Un buen ejemplo de ello sería cuando te gusta alguien y no sabemos cómo decírselo, puede que por vergüenza, miedo al rechazo, no saber expresarte, poder perder esa relación tan especial que teníais,...
Buscas posibles soluciones en todas partes; hablando con tus amigos, pensando que has hecho otras veces cuando te has visto en la misma situación, en que le dirías a alguien si se encontrase en tu lugar...
Tras darle mil vueltas, crees haber hallado la respuesta apropiada. Ahora sólo has de llevarla a la práctica.
Intentas decírselo en persona, pero te fallan las rodillas; tus manos no pueden dejar de temblar; escalofríos recorren tu cuerpo; te sonrojas; tus ojos brillan como si hubiese estado llorando, pero en realidad tan sólo estas enamorada de la persona que tiene enfrente; la sonrisa que se refleja en tu cara es más grande de lo habitual; las palabras no consiguen salir de tu mente; mueves los labios sin vocalizar palabra alguna... De nuevo no has conseguido decirle lo que sientes.
Pruebas con la segunda de tus opciones: decírselo de forma escrita:
- Si le envías una carta tienes miedo de que no le llegue, o de que cuando lo haga no la lea. Si la lee, puede que te responda o que no; pero ¿y sino te responde?; ¿será que no le llegaría?, ¿qué no siente nada o lo mismo por ti?, ¿qué no quiere saber nada de esos papeles y va a seguir todo como hasta entonces?,...Hay tantas dudas y miedos, que decides no hacerlo así.
- Si le envías un mensaje puede que no lo reciba (sería raro, pero con esto de los móviles nunca se sabe); tal vez no tenga saldo para responderte en ese momento y cuando recargue el móvil olvide que aún no ha contestado tu mensaje; quizá no le dé importancia de nuevo y haga como que no lo ha recibido y todo siga como hasta entonces. ¡Quién sabe!
- Si decides enviarle un correo a su cuenta de internet, nos encontraríamos en la misma situación que con la carta; añadiendo que tal vez no suela leer mucho el correo que recibe; que su e-mail puedes tenerlo mal en una letra, con lo que se lo remitirías a otra persona,...
- Si se lo dices por el messenger, quizá no se conecte muy a menudo; puede que no encuentres nunca el momento más apropiado para decírselo; que mientras se lo estás diciendo te diga algo y no termines de expresar todo lo que sientes,...

Nada de esto te resulta útil; así que decides que sea una persona de mucha confianza quien se lo diga; pero ¿y si realmente no es de tanta confianza y no se lo dice, o también le gusta a esa persona? O si, ¿por miedo a que no te guste lo que le ha dicho no te dice nada?,...

De pronto te encuentras como al principio: a punto de estallarte la cabeza; sin poder guardar por más esos sentimientos; necesitando que lo sepa, pero sin tener que decírselo; no sabiendo cómo expresarte ni en que ocasión hacerlo,...

Los años van pasando y esas sensaciones no desaparecen; pese a que puedas tener otras relaciones, o que creas que eso pertenece a tu pasado.
Cuando de nuevo os encontráis, te das cuenta de que siguen ahí, que nunca se han ido, que no has olvidado a esa persona ni lo que sentías por ella; que tal vez todos esos años hayan sido una perdida de tiempo porque has estado con otras persona cuando realmente querías estar con la persona que de nuevo tienes ante ti. Te planteas que cómo es posible sentir lo mismo después de tanto tiempo, que si ahora es el momento oportuno de decírselo, que cómo puedes hacerlo...

Sigues viéndole durante meses, tal vez años; pensando en cómo manifestar todo eso que sientes, buscando la situación y el momento más apropiados. Hasta que un día te das cuenta de que sólo tienes dos opciones, esta vez no hay más posibilidades, ahora ya no:
· O te arriesgas y se lo dices, ya sea por carta, en persona, por mensaje,...
· O bien aparcas esos sentimientos (ya que no podrás olvidarlos ni dejar de sentirlo) y decides hacer tu vida independiente a la suya; aceptando el hecho de que no te has atrevido a expresar lo que sientes, de que le has perdido para siempre y que tal vez la otra persona hubiese sentido lo mismo que tú durante tanto tiempo y tampoco supiera como expresártelo. En este caso, ya no tienes nada que hacer; pero piensa que ha sido culpa tuya y de nadie más.

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