Ya han pasado muchos años, tal vez demasiados desde la primera vez en que vi a la persona que mi mente no puede olvidar. Son tantos, que no consigo recordar el momento preciso en que nos vimos por primera vez, si quiera que estábamos haciendo para conocernos,...
Son 14 años desde aquel entonces, pese a que tampoco recuerde el día exacto, pero sería en verano, tal vez Semana Santa, o puede que alguno de esos estupendos puentes que todos teníamos cuando aún estudiábamos.
Ya han pasado todos esos años desde que nos conocimos; y 10 desde que me fijé en él como algo más que un amigo; puede que porque era diferente al resto de los chicos que conocía, porque nos tratábamos de forma distinta a como lo hacíamos con el resto de nuestros amigos de aquél entonces; porque siempre nos entendimos a la perfección sin a penas tener que decirnos nada; por todas las horas que nos pasábamos hablando de todo y nada a la vez; por la cantidad de cartas que nos enviábamos contándonos nuestras batallas,...
Realmente no sé porque fue ni como sucedió; tan sólo puedo decir que un buen día del año 1998 comencé a verle como algo más que un amigo, a sentir cosas que nunca había a sentido por nadie, sin poder explicar ni entender que era, porqué me pasaba a mi ni porque con él en concreto.
No le di mucha importancia, puesto que muchas de mis amigas, por no decir todas, también sentían lo mismo por él; también porque era mi mejor amigo y eso era lo más importante para mi; además, como no entendía lo que me sucedía, y con no pensar en ello estaba solucionado.
Siempre creí que esto que sentía acabaría desapareciendo.
Los años han ido pasando y ambos hemos estado con otras personas, yo no me paré a pensar en aquellos sentimientos de hace tantos años nunca; bueno, tampoco es eso.
En una ocasión me di cuenta de que no se habían ido, que seguían ahí. Fue un verano en que estábamos los dos en el pueblo y el chico con el que estaba yo por aquel entonces, le vi a él; después de mucho sin verle ni saber nada de él. Entonces no supe que hacer; todos aquellos sentimientos volvían a recorrer mi cuerpo, no los comprendía de nuevo; mis ojos no podían dejar de mirarle, no me importaba que estuviese la persona con la que estaba saliendo porque mis ojos sólo podían mirar para mi mejor amigo. ¡No entendía nada! Pero nuevamente, no le di importancia y pensé que todo se olvidaría con el tiempo, que tan solo necesitaba eso: tiempo.
Ahora, a estas alturas, me doy cuenta de que me he estado engañando mucho tiempo, no sólo no han desaparecido esos sentimientos, se que no lo harán nunca, casi fijo. Pero ya no me importa, porque por fin he aprendido a aceptar el hecho de que somos amigos y que todo está bien así, que mis sentimientos pueden quedar a un lado, tal y como lo han hecho durante todos estos años, y seguir siendo los mejores amigos del mundo.
Son tantos años; han pasado tantas cosas; tantos buenos momentos compartidos con él; tantas horas, años juntos; tantos sueños contados y escuchados; tantas historia vividas con otras personas por parte de los dos,...que me he dado cuenta de que ya es tarde para sacar a relucir todo lo que llevo guardando tanto tiempo. No sólo porque son muchos años como para decirlo ahora, o porque todo está bien tal y como está ahora, siquiera por el hecho de tener miedo al rechazo, que lo tengo; sino que sobre todo por miedo a que todo cambie, a que todo deje de ser como es; por expresar lo que siento y que lo único que se cree sea confusión, por perder a uno de mis mejores amigos por expresar mis sentimientos hacia él; que a pesar de ser mi amigo, son mucho más que eso.
¡Todo es tan complicado!
Parece un tanto extraño, pero todo lo es si alguno de los dos estamos por medio, pero incluso a él le he pedido mil veces consejos sobre cosas que tenían que ver con mis sentimientos, y él me ha aconsejado como buen amigo.
Hablando de alguien en concreto a quien no me atrevía a decirle lo que sentía, sin saber él de quien se trataba, me dijo que se lo dijese; lo hiciese notar, o le diese unas hojas que escribí pensando en él; pero ¿cómo? No me parece nada fácil, creo que con esas técnicas no lo descubriría nunca, por muy claro que estuviese todo. Pero es comprensible, puesto que es mi amigo y me ve como tal, y por más que le diga todo esto no lo va ver a no ser que se lo diga directamente. ¡Lo entiendo!, la verdad.
Es por esto, por lo que sé que hago bien dejando todo tal y como está, puesto que de esta forma podremos seguir como hasta ahora y nada cambiará. Podremos hablar de todo tipo de cosas, de sentimientos, de nuestros sueños, darnos ánimos cuando lo necesitemos, escuchar lo que piensa el otro a cerca de cualquier cosa,... ¡Tenernos para todo, a pesar de la distancia y nuestras diferentes personalidades!
Son 14 años desde aquel entonces, pese a que tampoco recuerde el día exacto, pero sería en verano, tal vez Semana Santa, o puede que alguno de esos estupendos puentes que todos teníamos cuando aún estudiábamos.
Ya han pasado todos esos años desde que nos conocimos; y 10 desde que me fijé en él como algo más que un amigo; puede que porque era diferente al resto de los chicos que conocía, porque nos tratábamos de forma distinta a como lo hacíamos con el resto de nuestros amigos de aquél entonces; porque siempre nos entendimos a la perfección sin a penas tener que decirnos nada; por todas las horas que nos pasábamos hablando de todo y nada a la vez; por la cantidad de cartas que nos enviábamos contándonos nuestras batallas,...
Realmente no sé porque fue ni como sucedió; tan sólo puedo decir que un buen día del año 1998 comencé a verle como algo más que un amigo, a sentir cosas que nunca había a sentido por nadie, sin poder explicar ni entender que era, porqué me pasaba a mi ni porque con él en concreto.
No le di mucha importancia, puesto que muchas de mis amigas, por no decir todas, también sentían lo mismo por él; también porque era mi mejor amigo y eso era lo más importante para mi; además, como no entendía lo que me sucedía, y con no pensar en ello estaba solucionado.
Siempre creí que esto que sentía acabaría desapareciendo.
Los años han ido pasando y ambos hemos estado con otras personas, yo no me paré a pensar en aquellos sentimientos de hace tantos años nunca; bueno, tampoco es eso.
En una ocasión me di cuenta de que no se habían ido, que seguían ahí. Fue un verano en que estábamos los dos en el pueblo y el chico con el que estaba yo por aquel entonces, le vi a él; después de mucho sin verle ni saber nada de él. Entonces no supe que hacer; todos aquellos sentimientos volvían a recorrer mi cuerpo, no los comprendía de nuevo; mis ojos no podían dejar de mirarle, no me importaba que estuviese la persona con la que estaba saliendo porque mis ojos sólo podían mirar para mi mejor amigo. ¡No entendía nada! Pero nuevamente, no le di importancia y pensé que todo se olvidaría con el tiempo, que tan solo necesitaba eso: tiempo.
Ahora, a estas alturas, me doy cuenta de que me he estado engañando mucho tiempo, no sólo no han desaparecido esos sentimientos, se que no lo harán nunca, casi fijo. Pero ya no me importa, porque por fin he aprendido a aceptar el hecho de que somos amigos y que todo está bien así, que mis sentimientos pueden quedar a un lado, tal y como lo han hecho durante todos estos años, y seguir siendo los mejores amigos del mundo.
Son tantos años; han pasado tantas cosas; tantos buenos momentos compartidos con él; tantas horas, años juntos; tantos sueños contados y escuchados; tantas historia vividas con otras personas por parte de los dos,...que me he dado cuenta de que ya es tarde para sacar a relucir todo lo que llevo guardando tanto tiempo. No sólo porque son muchos años como para decirlo ahora, o porque todo está bien tal y como está ahora, siquiera por el hecho de tener miedo al rechazo, que lo tengo; sino que sobre todo por miedo a que todo cambie, a que todo deje de ser como es; por expresar lo que siento y que lo único que se cree sea confusión, por perder a uno de mis mejores amigos por expresar mis sentimientos hacia él; que a pesar de ser mi amigo, son mucho más que eso.
¡Todo es tan complicado!
Parece un tanto extraño, pero todo lo es si alguno de los dos estamos por medio, pero incluso a él le he pedido mil veces consejos sobre cosas que tenían que ver con mis sentimientos, y él me ha aconsejado como buen amigo.
Hablando de alguien en concreto a quien no me atrevía a decirle lo que sentía, sin saber él de quien se trataba, me dijo que se lo dijese; lo hiciese notar, o le diese unas hojas que escribí pensando en él; pero ¿cómo? No me parece nada fácil, creo que con esas técnicas no lo descubriría nunca, por muy claro que estuviese todo. Pero es comprensible, puesto que es mi amigo y me ve como tal, y por más que le diga todo esto no lo va ver a no ser que se lo diga directamente. ¡Lo entiendo!, la verdad.
Es por esto, por lo que sé que hago bien dejando todo tal y como está, puesto que de esta forma podremos seguir como hasta ahora y nada cambiará. Podremos hablar de todo tipo de cosas, de sentimientos, de nuestros sueños, darnos ánimos cuando lo necesitemos, escuchar lo que piensa el otro a cerca de cualquier cosa,... ¡Tenernos para todo, a pesar de la distancia y nuestras diferentes personalidades!
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